Frankfurter Allgemeine Sonntagzeitung
Vino Puro
Elegancia de Chile
Stuart Piggot

Ningún vino de ultramar se ha impuesto tan fuertemente en los supermercados alemanes como el vino tinto chileno de cepaje Cabernet Sauvignon. Ésto tiene mucho que ver con su confiable frutosidad, su carácter más bien ligero y su moderado precio entre tres y cinco Euros. Simultáneamente, los Cabernet Sauvignons chilenos Top han logrado un importante salto en su imagen, el cuál tiene su origen en la gran cantidad de elogios que la prensa internacional del vino le ha otorgado a dos de éstos:

"Seña", resultado del joint-venture entre el chileno Eduardo Chadwick y el californiano Robert Mondavi, y "Almaviva" fruto del trabajo común de la empresa chilena "Concha y Toro" y la baronesa Philippine de Rothschild de Bordeaux. En su juventud, estos vinos son realmente impresionantes, su potencial de madurez aún no se ha demostrado y sus precios están marcadamente sobre los 50 Euros.

Lamentablemente hasta ahora, los Cabernet Sauvignon chilenos ubicados en estos dos extremos no han podido convencer, tanto así que el consumidor alemán los enfrenta con indecisión. El problema no es tanto la falta de buenos tintos chilenos, sino que más bien la falta de identidad entre ellos, lo que les da un carácter de intercambiables. Además, existe una gran oferta de vinos buenos de éste cepaje producidos en otros países.

¿Dónde están esas características específicamente chilenas, aquellas diferencias entre los distintos valles que por sus denominaciones de origen deberían hacerse presente? Seguramente no están exentos de culpa los asesores enológicos internacionales, como el bordelés Michel Rolland, que extiende su estilo de vino tinto desde Bordeaux a la India.

Otro origen habría que buscarlo en el hecho que la industria del vino chileno esta dominada por grandes empresas que actúan todas muy esquemáticamente si bien a un alto nivel. El resultado es una gran cantidad de vinos fuertes y carnosos que en un primer momento impresionan pero se despiden sin voz ni son, sin cumplir con las expectativas del gusto final.

Es interesante destacar que es un enólogo alemán el que demuestra cuan grande es el potencial de Chile para los vinos Cabernet Sauvignon que se ubican por debajo de los 50 Euros. El "AltaCima 6.330" 2001 de Klaus Schröder (16.50 Euro WeinMohr, Tel 0261/14626) muestra la fuerza y opulencia de otros costosos tintos chilenos, pero de una manera refrescantemente fina. Es muy largo en la reminiscencia, sedoso, dúctil, y de destacable elegancia.

Esta elegancia se la debe el vino, al clima del Valle de Lontué - días cálidos, sin ser tórridos y noches frescas, casi frías. Este es un ejemplo revolucionario de un vino tinto chileno con un carácter regional destacado.



 
 

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